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Cabello

Cambiando de look en La Pelu de Ale

Por Franz Lohs.

Voy a partir diciendo que, por lo menos en mi caso, siempre he visto el ir a la peluquería como un trámite. Algo que no debería durar más de media hora (ojalá contando el trayecto).
Lo más novedoso que he incluido en mi rutina de salón en los últimos años han sido shampoos que Bea me proporciona, cosa que hace unos 10 años era impensado para mi.

Por lo mismo ir a un lugar como la Pelu de Ale fue toda una experiencia. Más que nada porque me abrí a la idea de un cambio de look (llevaba mucho tiempo con el mismo tipo de corte) y quería ir a un lugar en que me orientaran bien sobre cómo debía llevar este proceso.
Visité la peluquería el viernes 3 de febrero y salí maravillado.


Como comentaba antes, generalmente ir a una peluquería de cadena es una experiencia poco personalizada. Sí, es cierto, puedes encontrarte con algunos peluqueros que te ayudan un poco más, pero al igual que en un restaurante de comida rápida, el proceso debe ser expedito para atender a la mayor cantidad de clientes. Y al final, eso te lleva a tener un corte genérico, rápido e impersonal.
Mi experiencia partió con Chervy, quien me recibió y con quien comenzamos a conversar sobre el corte que quería hacerme.

Verán: desde hace años que tenía el mismo corte; corto (pero no muy corto) a los lados y atrás, y desflecado arriba, con la idea de peinarlo hacia atrás y un poquito a la derecha. Y en los últimos meses estaba haciendo la transición a un corte más moderno, más corto a los lados y largo arriba.

El hecho de haberlo desflecado durante tanto tiempo llevó a que se perdiera una de las características naturales de mi pelo: las ondas. Al dejarlo crecer estas reaparecieron, lo que me molestó e incomodó al principio (¡NO PODÍA PEINARME BIEN, MALDITA SEA!), pero Chervy me dijo: “Yo encuentro que está muy bien”. Así que su primera recomendación fue dejar las ondas y aprovecharlas.

Me costó aceptarlo, ya que llevaba casi toda mi vida adulta sin dejar que los rulos dominaran mi cabeza. Pero le dije “¡vamos!” porque toda la idea de ir a la Pelu de Ale era experimentar un poco con mi pelo.
Con eso ya definido, Chervy comenzó a trabajar mis ondas y otras partes conflictivas del pelo: remolinos, la partidura, etc. Y en cada paso había una dedicación que nunca jamás había visto en mi pelo. Utilizaba técnicas que eran de ninja (para mí) y herramientas místicas forjadas en una tierra de fantasía.

El proceso fue largo. Cerca de una hora revisando el pelo, cuidando cada detalle. Y en mi caso, también visitamos la barba (y hasta las cejas). Fue avanzando de a poco, siempre velando por lo que iba quedando fuera de mi entera satisfacción.
Finalmente logré un look que me agradaba. Y luego conversamos durante mucho rato sobre la manera correcta de peinarlo: me dio una cátedra de los productos que debía usar para cada caso (si lo quería más natural, más suelto, más ordenado, etc). También me orientó en el caso de los shampoo y otro tipo de técnicas para cuidar el crecimiento: el pelo me crece muy rápido, y la idea es mantener la forma el mayor tiempo posible.

Chervy decidió que lo mejor en mi caso era partir con el corte y luego avanzar con el lavado, por lo que la experiencia del masaje capilar vino después. Me aplicó un shampoo con menta, por lo que sentí una exfoliación muy refrescante. Luego, de vuelta a la silla y a ver los detalles finales.

El resultado final.
Salí muy contento luego de casi dos horas de una atención personalizada y muy amable, cosa que no había experimentado nunca. Fue una experiencia excelente para entender un poco más sobre el cuidado de mi pelo que, desde un punto de vista masculino, a veces dejamos demasiado de lado. Sobre todo si es que queremos cambiar de look, porque en vez de atreverse nos quedamos con el mismo corte por 25 años.

 No es que la experiencia haya cambiado totalmente mi percepción sobre el cuidado capilar masculino, pero vivirla fue muy interesante. Lo que sí pienso es que la repetiría sin dudar tanto para mantener mi corte o tratar uno nuevo.

Y, quizás, un consejo para todos los hombres: a veces es bueno tener estas experiencias para cuidarse un poco. Es cierto que nos queremos ver bien, pero a veces pensar de forma práctica nos evita descubrir todo a lo que podemos optar para mejorar nuestra apariencia.

Es cosa de probar.

Los amigos de La Pelu de Ale están ubicados cerquita del metro Manuel Montt, en Pérez Valenzuela 1228. El teléfono de contacto es 2235 1439 y también pueden hacer sus consultas por Facebook.

Tags : CORTE DE PELOla pelu de alepeluqueria
Cabellos y Hierbas

The author Cabellos y Hierbas

Soy Beatriz, directora del blog y profesora de inglés trabajando en Social Media. Hace cinco años creé este sitio porque me gusta entregar tips sobre el cuidado capilar, belleza y otras cosas que me gustan. Soy fanática de las películas, la fotografía, series, música y la buena mesa.

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